Análisis, opciones de cultivos y cuidados con las máquinas: claves para cuidar el suelo

La región sudoeste se enfrenta, en algunos sectores, a su tercera inundación. Y más allá del impacto del momento, las consecuencias del tiempo que el agua esté sobre los lotes se verá a largo plazo, principalmente en los suelos. Desde el INTA Las Breñas, sus técnicos brindan algunas claves, para tener en cuenta en lo inmediato y en el futuro para amortiguar el daño.

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La ingeniera Verónica Sauer ya había brindado algunas recomendaciones en NORTE para la situación que se venía dando en el sudoeste, pero el agua se hizo presente nuevamente en algunos sectores, en otros por primera vez, pero en gran cantidad. “Si bien ya hablamos de que el impacto de las inundaciones en el buen funcionamiento del suelo se iba a sentir, hoy por hoy, como el agua perdura, agrava más la situación”, reconoció Sauer.

“Se genera un efecto de disgregación del suelo. Y como además tenemos productores queriendo levantar la cosecha, incluso algunos ya habían empezado con rindes muy buenos, con esta panorama el impacto en los suelos puede ser mayor”, indicó y agregó que, por ejemplo, hay que tener muchas consideraciones sobre qué características tendrá que tener la maquinaria a utilizar, “ya que cuando el suelo está así, disgregado, cualquier fuerza que yo ejerza puede agravar la situación. Se va a compactar y eso tendrá repercusiones, y nos afectará los cultivos siguientes. Esto en lo inmediato”.

Pero pensando en que el agua aún permanecerá un tiempo en algunos sectores, la ingeniera del INTA explicó que en cuanto a cómo encarar el futuro inmediato, una solución es hacerlo con los cultivos de cobertura, porque como la napa está tan alta, vino arrastrando sales. “El agua no es solo la que cae, sino también la que por una cuestión natural de pendiente viene desde el noroeste. Y una vez que el agua se evapore, quedará esa sal concentrada en el suelo. El cultivo de cobertura acelera el consumo de agua, genera un efecto de sombreado y las sales no se concentran en superficie. Cuanto antes logremos implantarlo mejor es, porque más producción de materia seca vamos a tener. Pero, si bien es una alternativa, no se puede exigir, porque el efecto no se ve en el corto plazo”.

Otra alternativa

Otra alternativa que sugiere es ir a un trigo o a girasol, eso sí, pensando siempre en fertilizar. “Como el agua no es limitante, hacer un trigo con todas las letras, con la densidad correspondiente, no escatimar en la semilla, y la zona tiene potencial. El agua lava el perfil y vamos a notar deficiencia de nutrientes (nitrógeno, azufre). Y sí o sí pensar en fertilizar. El que no va a trigo puede optar por un girasol, pero sí o sí pensando en una fertilización”, detalló.

La clave

Sin lugar a dudas que, sea la tercera o la primera inundación, el productor se enfrenta a un nuevo panorama en su lote, ya que el agua caída y el agua que bajó de otras zonas se acumulan en gran cantidad. Para saber qué escenario se encontrará, en cada caso es fundamental hacer un análisis de suelo. “Ahí voy a poder ajustar a lo que tengo lo que debo poner”, remarcó Sauer. Así agregó: “Incluso para ver qué fluctuaciones tiene la napa, porque ésta puede seguir teniendo repercusiones en el cultivo y en el suelo. Fundamental es hacer un análisis químico para ver qué elementos debo reponer y ver a qué altura están las napas”.

El uso de maquinarias

Por su parte, el ingeniero Ulises Loizaga hizo hincapié en el uso de las maquinarias en las condiciones que actualmente tienen la mayoría de los suelos. “Principalmente, tratar de que la máquina tenga una flotabilidad, agregando ruedas duales o tres, y tratar de que la rueda de afuera esté más desinflada, para lograr esa flotabilidad. Otra recomendación es sobre la velocidad, tratar de no andar despacio, para estar el menor tiempo posible con la rueda en el suelo”.

Fuente: Norte Rural, Diario Norte. Mariana A. Alegre

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